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El aceite de oliva es y debería ser un producto de primera necesidad que poco a poco está haciendo su incursión en nuestra rica (tanto de variedad como de sabor) comida peruana y, lamentablemente, con un coste superior al de otros aceites vegetales, así como mejores resultados culinarios y más calidad y beneficios para la salud. Por lo tanto son protagonistas de fraudes alimentarios y económicos al consumidor. Vamos a intentar recopilar brevemente los fraudes con aceites de oliva.

Fraude alimentario

Entendido como problema de salud alimentaria, toxicidad por el consumo de un producto no apto para consumo humano. En España y en Europa existen controles alimentarios muy exigentes y fiables que no permiten que llegue a consumo un producto tóxico. En su momento, décadas atrás ha habido prácticas de mezcla de aceites no aptos para la alimentación con Aceites de Oliva, vendiéndose como Aceite de Oliva. El caso de este estilo más sonado fue el caso del Aceite de Colza en la primavera de 1981 donde se produjeron 330 muertes y más de 20 000 afectados por vender para alimentación Aceite de Colza destinado a usos industriales en los que había sustancias tóxicas para la alimentación. Dentro de este tipo de fraudes existen, por desgracia, hoy en día casos de mezcla de Aceites de Semillas (girasol, maíz, palma, colza, etc) con Aceite de Oliva vendiéndose fraudulentamente como “Aceite de Oliva”. El consumidor es vilmente engañado y está consumiendo un producto con un origen pensando que es otro de otro origen.

Fraude de etiquetado o de calidad del Aceite de Oliva

No se trata de fraude alimentario, si económico.

Calidad Aumentada

Vender Aceite de Oliva Virgen o Virgen extra, cuando se trata de un Aceite de Oliva refinado o un Aceite de Oliva Lampante. El productor / envasador sabe de la calidad inferior de su aceite cuando lo está envasando bajo la etiqueta de calidad superior buscando un lucro económico.

Degradación del Aceite

Cuando se envasó era Virgen o Virgen Extra y debido a la mala conservación, el tiempo o un envase inadecuado el aceite se ha degradado y ya no es de la calidad en la que se etiquetó. El productor / envasador actuó legítimamente envasando y etiquetando adecuadamente su aceite y después una mala conservación, una mala manipulación del producto o una mala exposición a la venta reduce la calidad.

Ocultación de Origen

El aceite es producido en Marruecos y vendido como Español en España (cuidado con las marcas blancas), o el aceite es producido en España y vendido como Italiano en Estados Unidos. Todo ello sin hacer referencia explícita a la procedencia real del producto. En ambos casos se busca un lucro económico bien enmascarando costes de producción de países emergentes en un caso o bien introduciendo aceites procedentes de ventas a granel a bajo precio en canales comerciales bien consolidados. El fraude de etiquetado es difícil de detectar, de combatir y de evitar. La información y la cultura sobre Aceites de Oliva para consumidores ayudaría mucho a que estos se preocuparan más por el producto que compran, su calidad, su procedencia, su presentación y exposición al público que por el precio. Hay que huir de las botellas de plástico, en lineales muy iluminados y expuestos a aireación y/o temperatura donde las botellas puedan llegar a pasar varios meses hasta que el consumidor las compra. Hay que leer bien las etiquetas, desconfiar de las marcas blancas, observar la categoría comercial, el envase, las garantías de calidad. Y sobre todo probar productos diferentes y basar la compra en los gustos culinarios y el bolsillo de cada uno.

Fraude de precio

Donde se vende aceite de oliva por debajo de su precio de producción. Realmente es un fraude más para los productores que para el consumidor final (siempre que no venga acompañado por fraude de etiquetado también). Vender por debajo de umbral de rentabilidad hace un flaco favor al sector oleícola ya que se lleva a la masa de consumidores a comprar aceite de oliva muy barato, tirando el precio de todo el producto a la baja. Es muy utilizado por las grandes superficies como producto gancho, ya que las pérdidas de vender Aceites de Oliva por debajo del umbral de rentabilidad la recuperan con la venta de otros productos una vez que el cliente ya está allí por el Aceite. El sector oleícola debería defender su producto ante actuaciones de este tipo velando por el futuro y la rentabilidad del sector y propiciando un comercio justo. Las administraciones públicas deberían fijar un precio mínimo por categoría comercial para evitar que los Aceites de Oliva sean usados como “gancho” para arrastrar clientes a costa de su rentabilidad.

Falta de información y Claridad

Nosotros lo consideramos un fraude encubierto, por ejemplo en llamar Aceite de Oliva tanto a la tercera categoría comercial en calidad como al conjunto de productos. Los Aceites de Oliva (AOVE, AOV, AO y AOO) se llaman generalmente “aceite de oliva” y el AO procedente de lampante rectificado se llama también “aceite de oliva”. Es un despropósito de nomenclatura. Cuando esta ambigüedad sigue así imperturbable con el paso de las décadas es por que hay actores muy influyentes en el sector junto con la pasividad de las administraciones públicas que permiten esta ambigüedad y desinformación al consumidor. El consumidor debería disponer de información sencilla clara y fiable del producto que está comprando, más allá de marcas. Los amantes de los Aceites de Oliva, muchos de ellos con presencia en Internet y en las Redes Sociales intentamos resolver esta ambigüedad en la medida que podemos llamando Aceites de Oliva (plural) al conjunto de todos las categorías comerciales o cuando nos referimos al aceite de oliva en general. Y Aceite de Oliva (acompañándolo del apodo “rectificado” o “procedente de refinado”) para identificar y definir claramente la categoría comercial, tercera en orden decreciente de calidad por detrás de AOVEs y AOVs. La categoría Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) abarca un amplísimo rango de calidades. Es una sola categoría comercial y abarca aceites normales, buenos, muy buenos y excelentes. Hay muchos aceites que son AOVE muy ajustado (si pasa un poco de tiempo o si se analizan de forma más estricta ni siquiera lo serían) y otros que son AOVE de calidad extraordinaria, estabilidad y atributos sensoriales intachables y son candidatos a estar entre los mejores AOVEs del mundo. La falta de cultura en Aceites de Oliva hace que un AOVE de 6 sobre 10 se venda al mismo precio que un AOVE de 9 sobre 10 y el consumidor no sepa distinguir el salto de calidad ni observe claramente la relación calidad/precio. Es más, los consumidores pueden estar comprando Aceite de Oliva (procedente de refinado) de 4 sobre 10 al mismo precio que un Virgen Extra de 7 sobre 10 e incluso considerar que es mejor el de 4/10 que el de 7/10. Este desconocimiento solo se solventa con cultura, información, formación, catas, degustaciones, interés por parte no solo de los consumidores, sino de los productores y de los distribuidores y de las instituciones.

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