De entre cientos de alimentos que deberían excluirse del paladar cotidiano para controlar el peso, investigadores de la Universidad de Nueva Zelanda identificaron una lista de 49 productos productos catalogados como los más nocivos (en castellano).

Entre las recomendaciones hechas por este grupo de especialistas está el no dejarse influir por las etiquetas de alimentos que se anuncian como light , “saludables”, “naturales” o “bajos en calorías”, porque eso no siempre es “necesariamente cierto”.

Un buen ejemplo es la granola, que se vende como un producto bajo en grasa y en calorías, cuando la mayoría de las veces está lejos de serlo.

Con la tesis de los expertos neozelandeses, coincide Rebeca Castro Leyva, jefa de Nutrición y Dietética del Hospital General de zona 2-A Troncoso, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS): los alimentos light no son milagrosos, ni ayudan siempre a bajar de peso.

¿Por qué? La razón es que contienen aditivos o ingredientes sintéticos, cuyo consumo cotidiano puede traducirse en problemas de salud en órganos importantes, como los riñones.

Llevar una dieta adecuada implica ser muy selectivos con los productos light, quitarles la grasa a los alimentos naturales e ingerir aquellos que contengan gran cantidad de fibra, sin abusar. Así lo aconseja Castro.

Uno a uno. La lista confeccionada por los neozelandeses contiene cerca de los 49 alimentos menos saludables. Esta es una selección de los 10 que poseen más calorías y, además, aportan menos beneficios nutricionales.

El primero de ellos es el pan blanco: no tiene ningún valor nutricional y está lleno de carbohidratos.

Pan blanco - Fundo Verde

El pan blanco aporta carbohidratos, evite un consumo excesivo.

De segundo están los cereales azucarados, y mucha atención con los anunciados como “barras energéticas bajas en calorías”, pues estas tienen gran cantidad de edulcorantes.

En tercer puesto se halla el aceite vegetal, que suele estar altamente procesado. El consenso científico es que lo mejor es utilizar aceite de oliva extra virgen.

En cuarto lugar destaca la leche entera. Si bien el calcio es esencial para un cuerpo sano, esta leche suele tener mucha grasa. Se aconseja la leche descremada como una excelente opción para sustituir la leche entera.

La quinta posición la ocupan las papas. Claro, su consumo de manera esporádica no causa problema alguno, pero no son recomendables por su altísimo contenido de almidón.

El sexto puesto lo tienen los aderezos, casi todos ellos. Una combinación de vinagre y aceite de oliva resulta la mejor forma de aderezar una ensalada, porque muchas veces los llamados aderezos “cero grasas” contienen jarabe de maíz alto en fructosa y azúcares adicionales. Es decir, no nos benefician en absoluto.

Aunque le cueste creerlo, el sétimo lugar lo llenan algunos vegetales. ¿Por qué? Porque consumir fibra en exceso puede inflamar el estómago, lo cual puede generar gases y derivar en estreñimiento. Por eso, lo ideal es que estos estén crudos o ligeramente cocidos.

En el octavo sitio se ubica la mayor parte de los embutidos, así como las carnes frías libres o supuestamente bajas en grasa. En todo caso, es preferible comer pechuga de pavo o pollo, coinciden los expertos.

La novena posición de la lista es para los jugos embotellados o en cajita.

Muchas personas podrían pensar que para evitar beber refrescos gaseosos, es mejor ingerir jugos de fruta. No obstante, los especialistas neozelandeses recomiendan precaución con estos, ya que muchos jugos industrializados contienen aditivos, concentrados y una ingente cantidad de azúcares extras.

Finalmente, en décimo y último lugar, destaca el queso cottage. Si bien es cierto se recomienda para bajar de peso por sus pocas calorías y alto porcentaje de proteína, tiene un lado oscuro y es su efecto en la presión, por su alto contenido de sodio. Una taza light de este queso puede tener hasta 900 mg de sodio, 35% más de lo recomendado en un día.