Hemos mencionado anteriormente los beneficios de usar aceite de oliva en nuestras comidas pero, ¿Qué tienen de ciertas las leyendas que afirman que “el aceite de oliva en crudo es bueno y el aceite para freír es malísimo”?…

Para aclararnos conviene que repasemos las siguientes recomendaciones y consejos y usos del aceite, con lo que más que posiblemente muchas de nuestras dudas en este ámbito, quedarán despejadas.

Ante todo debemos saber que aunque haya distintas opciones, para freír los alimentos, el aceite de oliva es el más recomendado, ya que resiste mucho mejor que los compuestos por semillas (girasol, soja…) las temperaturas de hasta 190 ºC, que son las que se alcanzan con la fritura. Por tener composiciones y propiedades distintas, conviene evitar mezclar el aceite de oliva con otros tipos de aceite. Tampoco debe mezclarse aceite nuevo con viejo. Asimismo, no debe utilizarse más de dos o tres veces un mismo aceite para freír.

El aceite de oliva es el más estable y es el que menos impregna de grasa al alimento. Así, el valor calórico total no aumenta en exceso. Al freír, debemos intentar que los alimentos estén lo más secos posibles, para evitar que el agua descomponga el aceite y perjudique el resultado.

Si vamos a volver a utilizar el aceite para freír, es recomendable filtrarlo, para eliminar los restos de alimentos que se quedan y que acabarán oxidándolo y descomponiéndolo.

Por otro lado, es bueno saber que el grado nutritivo de los alimentos fritos no disminuye, ya que la temperatura que se alcanza dentro del alimento no es alta y el tiempo de fritura es corto. Por tanto, si hacemos un buen uso del aceite al freír, seguiremos disfrutando de ese elemento esencial en nuestras comidas fritas, pero también de una forma saludable.