Alimentarse sanamente es sumamente importante para tener un control adecuado de los niveles de glucosa. Saber qué comer o no y en qué cantidades debe ser una de las prioridades del paciente con diabetes. Recientemente se ha visto que la dieta mediterránea, cuya base es el aceite de oliva puede ser una de las mejores opciones para la prevención y el control de la diabetes.

El aceite de oliva se extrae de la oliva o aceituna y contiene fundamentalmente ácido oleico que es benéfico para las arterias, también aporta vitaminas A, D, K y E, favorece la absorción de minerales como calcio, fósforo, magnesio y zinc, además de reducir el colesterol, disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y hacer más apetecibles los alimentos por la presencia de grasas que tiene.

Recientemente, se vio que el aceite de oliva descendía los niveles de glucosa en un 12% en personas sanas, pero además reducía también los niveles sanguíneos de insulina lo que hace notar que el aceite de oliva favorece a la mejor utilización de la glucosa por parte de las células y mejora la sensibilidad de la hormona con lo que se puede evitar el agotamiento del páncreas previniendo el desarrollo de Diabetes.
En las personas con Diabetes, además de ayudar a mantener los niveles de glucosa controlados, les favorece en la regulación de colesterol y triglicéridos, al mismo tiempo que aminora el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

El aceite de oliva tiene efectos positivos en los aparatos circulatorio y digestivo, en la piel, en los huesos, es antioxidante y favorece el control de la glucemia; por todos estos beneficios y su sabor que acompaña y realza los platillos, el aceite de oliva se muestra como una opción destacable para incluir en la dieta.

una rebanada de pan con aceite de oliva