El aceite de oliva se obtiene a partir de un fruto, la  aceituna, que se machaca para extraerlo. En cambio el aceite de girasol se extrae de una semilla, la pepa de girasol. Este hecho hace que ambos aceites tengan una gran diferencia en su textura y en la composición. En contra de lo que mucha gente opina ambos son buenos para la salud por la cantidad de nutrientes que nos brindan necesarios para mejorar nuestro estado de salud.

En el caso del aceite de oliva es destacable su alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados, imprescindibles para la actividad celular, y una ayuda directa para el sistema circulatorio. ¿Por qué? Nos ayudan a reducir los niveles de colesterol malo que es el encargado de obstruir las paredes de las arterias y de envejecerlas.

aceite de girasolA la hora de cocinar, el aceite de oliva es la mejor elección, ya que, al tener una densidad alta, aguanta mucho mejor las altas temperaturas sin perder sus cualidades. ¿A tener en cuenta? Siempre preferible consumirlo crudo. En cambio el aceite de girasol es mucho menos denso y es una peor opción para cocinar, ya que no aguanta las altas temperaturas de la misma manera y se quema antes expulsando sustancias que no beneficial al organismo en absoluto.